Fauna humana

2016 - 2018

La solidez constructiva, la precisión y sensibilidad en el trazo, tanto con esgrafiado como con lápiz, un aplicado y eficaz manejo del claroscuro y la modulación tonal en pos de una perfecta rendición volumétrica, son solo algunas de las virtudes técnicas destacables en el acabado oficio que exhibe Fer Pietra. A esto hay que sumarle, además, la intencionada amalgama de elementos narrativos diversos – más cerca del absurdo crítico, de la metáfora y la alegoría que del naturalismo – a los que apela para montar una suerte de teatralidad satírica, con personajes que asumen actitudes y poses a veces hieráticas, a veces impávidas, a veces intencionadas, que por momentos parecen extraídas de algún catálogo de manierismo neoclásico.

Hay un deliberado congelamiento casi escultórico en estas escenas, aunque también sobrevuela en la arquitectura de ellas un dejo de boceto operístico, como si Pietra quisiera aludir elìpticamente a la artificiosidad de ciertas coreografías sociales de clase que insinúan una determinada relacion de poder o de dominación.

El vestuario de las puestas en escena de Pietra es, muchas veces, apenas referencial, y en otras un manto arcaico con el cual se vuelve a subrayar la utilización por parte del artísta de alguna retórica de estatuaria antigua. A la vez, esos personajes fantasmales nos recuerdan las alusiones a las ilustraciones de Doré con las que, dicen, se inspiró Fellini en la secuencia de los baños termales de Ocho y Medio. Por otra parte, la presencia de marmóreas mascotas que, a veces, se convierten en seres mutantes con cabeza de animal y cuerpo de ser humano, parece indicar que Pietra apela indirectamente a la morfología de la fábula para alimentar sus calladas invectivas.

Asimismo, las relaciones de importancia de las figuras entre sí puede o no seguir la normativa de la proporcionalidad representativa, sea que el artista prefiera o no aludir a dimensiones simbólicas antes que físicas. Los rostros y fisonomías a los que evoca Pietra cubren un rango sociológico muy estricto, y en ese sentido se emparienta con los contenidos más directos de operaciones de metamorfosis, que parecen apuntar a la elaboración de una bizarra antropología monstruosa.

 

Eduardo Stupia, sobre Fauna Humana.

Buenos Aires, agosto 2016